Obras: 1990 - 1999

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Datos y Reseñas • 1990 - 1999

En 1998 Cecilio presenta su muestra individual Somos, en Galería Botello en Hato Rey, San Juan, Puerto Rico.

En 1995 sus pinturas Orgía inducida y Homo sapiens participan en la muestra del Certamen Nacional de Artes Plásticas del Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico (MAC).  Años más tarde Homo Sapiens se integra a la colección permanente del MAC.

En 1994 Cecilio recibe Mención de Honor en el Certamen de la Fundación Alfonso Arana, en San Juan, Puerto Rico, por la pintura Subterráneo.

En 1994 Cecilio presenta su muestra individual El encuentro del color y la metáfora, en el Museo Casa Roig de Humacao, Puerto Rico.

Con motivo de la exposición EL ENCUENTRO DEL COLOR Y LA METÁFORA

Cecilio Colón Guzmán: Los espacios íntegros

Cecilio Colón Guzmán es un artista que utiliza la pintura para que entremos en unos espacios donde el color, los símbolos y las figuras se unen para comunicarnos un mensaje crítico sobre el mundo actual.

Este artista es un hombre generoso con la naturaleza y con la sociedad, y su asombro ante nuestro egoísmo feroz y la violencia incontrolable hacia nuestro planeta, nuestra isla y nuestro prójimo se refleja en la temática de su obra actual.

Es interesante que Voltaire no haya escrito ensayos. Su filosofía nos llega a través de otros géneros literarios. En el caso de Cecilio Colón Guzmán sus preocupaciones están expresadas en sus lienzos. Su obra refleja la reacción de un poeta ante lo que nos ocurre después de la Revolución Industrial, y en la presente Revolución de las Comunicaciones, en un mundo que vive al mismo tiempo en el próximo siglo y en la barbarie.

Lyotard habla de un saber narrativo –una verdad que nos llega a través del cuento y sus metáforas– que es tan válido como el saber científico. Cecilio Colón Guzmán es un visionario que quiere (y tiene) que contarnos sus preocupaciones. Uno de los discursos a su disposición, quizás el más agudo, es la pintura –una pintura poderosa y original donde el color, los símbolos, las formas y la posibilidad de la metáfora convierten al público en coautores de unos cuentos necesarios-.

La obra de Cecilio Colón Guzmán siempre se ha caracterizado por ser visualmente compleja y por el peso de su mensaje. En esta exposición, no obstante, vemos una obra más intelectual y más madura. Si antes los protagonistas de sus pinturas eran los colores brillantes y una composición atrevida, ahora el pintor introduce la forma humana para guiarnos en lo que podríamos describir como dramáticos viajes a este presente tan desconcertante.

La pintura actual de Cecilio Colón Guzmán demuestra por un lado una propuesta estética de vanguardia –la integración de diferentes planos visuales, la combinación dramática de colores, el uso indiscriminado de símbolos y formas de todos los tiempos, el hombre como silueta y como ameba, un ritmo orgánico donde el mar y la lava bailan desenfrenadamente, un erotismo dulcemente primitivo, una inocencia todavía sin contaminar– y por otro, el propósito de comunicarnos algunos de los principales problemas que el hombre confronta a finales del segundo milenio de la era cristiana.

En los cuadros que componen esta exposición el color, los signos y las formas parecen apuntar a un mundo irreal y desconocido cuando en verdad nos están señalando un presente complejo y caprichoso donde la injusticia y el dolor muchas veces triunfan sobre la belleza y el bien.

Cecilio Colón Guzmán logra capturar en estos cuadros la venenosa orgía perpetua en que se está viviendo: el constante ultraje a la naturaleza y la destrucción de nuestro ecobalance, la tragedia del SIDA –la gran plaga de nuestro siglo-, el consumismo estúpido en que vive Puerto Rico, la violencia diaria, la explotación de la sexualidad, la terrible pérdida de la inocencia. Cuadros como Orgía InducidaVisitante FortuitoExpulsadosSubterráneoEcosistema 1, la serie titulada Simón-Simón (que incluye tres obras excepcionales que viajaron a la Tercera Bienal Internacional de Pintura de Cuenca, Ecuador en 1991 y que nunca han sido expuestas en Puerto Rico), Acecho Inexorable y Creced y Multiplicaos demuestran que este pintor es un gran cronista de nuestra época.

Esto no quiere decir que la obra de este artista recoja solamente lo trágico. Todo lo contrario. Las pinturas de Cecilio Colón Guzmán también son actos celebratorios donde la naturaleza y el hombre son expuestos dentro de toda su maravilla y con todo su esplendor.

En los provocadores escenarios de Cecilio Colón Guzmán –tan cromáticamente barrocos, tan repletos de claves– se escuchan ecos de artistas como Kandinsky, De Kooning, Miró, Dubuffet, Haring, Hernández Cruz, Carmelo Fontánez, Mendive y Bedia, y pueden ser vistos como hermosas ofrendas postmodernas.

En esta exposición, Cecilio Colón Guzmán, con toda la integridad que lo caracteriza como hombre y como artista, no sólo nos pide que descifremos sus escenarios sino que nos reta a que comencemos a entender lo que está ocurriendo en la tierra para que juntos comencemos a detener parte de la locura.

Manuel Álvarez Lezama
San Juan, Puerto Rico
1994

En 1991 Cecilio participa con la serie de pinturas Simón-Simón, en la Tercera Bienal Internacional de Pintura Latinoamericana, en Cuenca, Ecuador.

En 1990 Cecilio presenta su exposición Pinturas recientes, en Galería Botello de Plaza Las Américas, San Juan, Puerto Rico.

Con motivo de la primera exposición de Cecilio en Galería Botello de Plaza Las Américas

Cecilio Colón Guzmán – Nuevas Pinturas

Desde sus años de estudiante, primero en el Recinto mayagüezano y luego en Río Piedras, de donde se gradúa con honores en el 1981, con una concentración en pintura, Cecilio Colón Guzmán ha recibido reconocimientos y premios por sus dibujos y pinturas.  Entre ellos, tres son del Certamen Mobil, y tres son del Ateneo Puertorriqueño, con dos primeros premios incluidos, uno por cada institución.  Durante los últimos doce años ha exhibido todos los años, colectiva o individualmente, en galerías, centros culturales, el Instituto de Cultura Puertorriqueña y hasta en Nueva York, en la antigua Galería Cayman, ahora transformada en el Museum of Contemporary Hispanic Art.  Por lo tanto, su nombre y su arte le son conocidos a todos los que se toman un interés más allá de lo pasajero en el mundo de las artes.

Pero esta muestra de catorce obras en la Galería Botello de Plaza Las Américas, le ofrece la oportunidad de darse a conocer ante un público más joven y variado del que anteriormente le conocía, y a nosotros, la de ponernos al día en lo que ha estado haciendo durante los últimos dos años.  Para ambos presenta un reto de mirar con detenimiento y no ser engañados por los saturados y brillantes colores que se ofrecen con singular vehemencia de primera intención.

Cecilio siempre se ha identificado con lo que se conoce bajo la designación de arte abstracto que hoy, más que nunca, dice cada vez menos y menos de lo que se está viendo.  Es necesario recordar la trayectoria seguida por este joven artista para mejor entender lo que afirma como compromiso, siempre presente, de una búsqueda de integridad y perseverancia encaminada a articular una plástica disciplinada, no caótica o accidentada, expresiva de profundas preocupaciones de la condición humana y su medioambiente.  La ausencia de la figuración, en su acepción más amplia y vulgarizada, de un arte mimético –sea éste realista, surrealista, simbólico o cualquiera de las infinitas variaciones pasadas o resurgidas en las últimas dos décadas- tal ausencia, no excluye la posibilidad, en obras como las que aquí se nos presentan, de un contenido reflexivo, analítico o crítico de la vivencia existencial.

Hace diez años los Cúmulos, dibujos o acrílicos de fuerte estructuración del plano pictórico en áreas, unas veces geometrizantes y otras de fuerte organización orgánica, advertían de un rigor en el diseño que establecía jerarquías entre los colores y los tonos empleados.  En una medida muy real se convertían en paisajes líricos o expresivos, de fuga o aglutinación de los colores, o los trazos del lápiz sobre la superficie del lienzo o el papel.  La dialéctica entre los trazos gestuales y los rectángulos o cubos cerebrales, que se apropiaban un rol intelectualizante, afirmaba un drama entre los sentimientos y el pensamiento.

Para mediados de la década, la presencia humana, anticipada por unos frágiles cordones que flotaban sobre las pinturas, se materializa espectralmente para tomar posesión de los paisajes deshabitados que le habían precedido.  Tal obra le ganó el primer premio de dibujo del Ateneo Puertorriqueño en el 1985, y una mención honorífica en pintura en ese mismo certamen.  Conjuntamente a este desarrollo se marca el interés por unos matices más saturados que juegan con la oscilación de espacios, de áreas positivas y negativas, que rompen la tiranía del plano, y obligan al espectador a conjugar el diseño planimétrico con un ilusionismo abstracto colorista y tonal.

En la presente exhibición, Paisaje 90Los miopes ambientalistas, y En la vida todo es ir, parecen culminar en una orgía de color y movimiento la trayectoria iniciada hace más de una década.  Mucho más libres en su organización, estos lienzos interpretan la mancha controlada, con sus chorreados y vertientes, y sus estridentes colores, con la misma pasión y alarde que se dio en los ‘fauves’ y los expresionistas de principio de siglo.  El ChupadiezmosSimón-Simón, y Los del Cobalto, delatan el latente interés en una figuración altamente estilizada y en el comentario social, y hasta lo autobiográfico (Personaje de mi Eco-Sistema), siempre latente en la abstracción ideogramática de Cecilio Colón.

Entre las montañas, las selvas, los rascacielos y los espacios de fantasía y color de este artista oriundo de Barranquitas, se oye un grito de alerta para detener el deterioro humano y ecológico que amenaza con destruir nuestra civilización.  Contrapuestos El Pan Nuestro de Cada Día y Huellas de Esperanza, la violencia y la resolución humana de detenerla, nos indican los polos artísticos y personales de Cecilio Colón Guzmán, que tan elocuentemente articulados quedan en esta exhibición.

Enrique García Gutiérrez
Septiembre 1990